lunes 29 de septiembre de 2008

La crisis y sus consecuencias en nuestra comarca.










Se cumplieron las peores previsiones, y es, que a modo de ciudadana que habla, que convive, que tiene amistad con gente que trabaja en el llamado “Milagro de Villacañas” (Zona dedicada a la fabricación de puertas) estoy viendo y se está comprobando, como esas voces que auguraban grandes despidos, listas de trabajadores que irían a la calle por culpa de la crisis se ha cumplido.
Quizá esta entrada, la escribo con el triste sentimiento, de haber visto en varias personas, la cara desencajada y pálida que conlleva el ser despedido tras varios años de trabajo dedicado a una empresa, caras de ¿Y ahora qué? Es triste que alguien te diga de frente “me han despedido” o “han despedido también a Menganito y fulanito”

Hace meses el director de empleo de la Junta, Reinaldo de la Fuente, compartía impresiones sobre lo que se venía encima con los empresarios, el fin era evitar situaciones traumáticas y plantear medidas que evitaran la caída en picado de un sector industrial clave, ya no solo para Villacañas, sino para toda la comarca, ahí están La Villa de Don Fabrique, La Puebla de Almoradiel, Quintanar de la Orden, Lillo, pueblos desde donde cada día cientos y cientos de trabajadores salían a buscar ese milagro que está desapareciendo, perdón…quizá que ha desaparecido.

Aquella reunión y su contenido corrió como la pólvora ¿Qué ocurriría en un futuro?
¿Qué medidas se plantearon en aquella reunión para evitar situaciones tristes y que no han dado resultado?
Es triste ver como la crisis está ahí, y se nos deja notar a todos.

Según el Sepecam, la tendencia del mercado laboral es mucho más negativa en la provincia de Toledo que la media regional. En julio, la provincia alcanzaba 36.293 parados, cifra superior en un 36’19% a la del año anterior, este dato es tremendo.
La crisis está, y la mejor manera de comprobarlo, es ver cómo la gente ya no quiere comprar, si hay ahorrado, ya no quieren gastar ni remodelar sus casas, hay miedo por el ¿Qué pasará? (me incluyo yo misma) y la incertidumbre está en la calle, en las charlas, en los coloquios familiares y en las tristes caras de los despedidos.